Por tratarse de un relato de procedencia dudosa, el mito se caracteriza justamente por exhibir una completa y total ausencia de las fuentes. Es así que, a menudo, cuando se habla de mitos, estos solo aportan una clase de contenido extravagante o de cargas negativas. Si el beneficio del término “mito” es, efectivamente, la falta de fuentes, ¿por qué no aprovecharse de ello para lanzar todo tipo de datos faltos de comprobación?
Afortunadamente, salvo los mitos cosmogónicos y los griegos y latinos, los demás tienen poca vida: están destinados a morir cuando alguien, con información real, se encarga de aclararlos como haremos nosotros, desde este espacio, con aquellos referidos al cesped artificial.
-Los partidos de golf se desarrollan de forma desnaturalizada sobre césped sintético: FALSO.
Especialistas se han encargado de analizar diferentes aspectos (el peso de la pelota de golf, la velocidad del instrumento en diferentes terrenos, la resistencia, etc.) y no se ha demostrado, de forma empírica, que los partidos cambien de una superficie artificial a otra natural al punto de desnaturalizar el juego.
De hecho, la propia USGA (The United States Golf Association) realiza campañas para alentar la incorporación de material artificial en el césped para campos de golf.
-Colocar cesped artificial es demasiado costoso: FALSO.
Gracias a las nuevas tecnologías, y a la evolución en el proceso de materialización del cesped artificial, en la actualidad el precio de este se ha vuelo sumamente accesible.
Es más: analizando el conjunto de costos que genera el césped natural;desde su adquisición hasta los productos para el correcto mantenimiento- la opción sintética se presenta como una verdadera “ganga” para todos los jardines.