Cesped artificial: la naturaleza del hombre es mejorar la naturaleza

Cesped artificial: la naturaleza del hombre es mejorar la naturaleza

Históricamente, el ser humano ha encontrado múltiples formas de suplir las insuficiencias naturales. De no contar con su ingenio, basado en la ciencia, seguramente el hombre hubiera agotado sus recursos hace rato. Afortunadamente, a diferencia del agua y otros elementos, la creatividad del homo sapiens sí es renovable (sucede constantemente).

Cuando hablamos de remplazo artificial, el denominado césped sintético se eleva indudablemente como otra de las tantas extraordinarias posibilidades de creación: al igual que una bella e idílica laguna artificial, o por qué no, también un implante de siliconado, este tipo de césped permite edificar una representación natural a la perfección.

El primer cesped artificial se colocó hace ya casi cincuenta años. Ocurrió exactamente en 1965 cuando, por primera vez, fue instalado este tipo de material en el entonces nuevo estadio Astrodomo, de Houston, Texas. Desde allí su notoriedad no paró de incrementarse y, actualmente, no existe país en el mundo que no tenga, dentro de sus edificaciones deportivas (desde césped para campos de golf hasta jardines de Baseball), algún estadio o cancha cubierta íntegramente de cesped artificial.

Lo que primero comenzó como un necesidad, finalmente pasó a transformarse en una elección: tan popular como una cirugía estética (al igual que una intervención de ese tipo, la colocación de cesped artificial genera un cambio a favor, presenta beneficios imposibles de soslayar mediante otros métodos y puede conseguirse mediante un mínimo intercambio monetario).

Como vemos, la naturaleza del hombre es mejorar la naturaleza: el cesped artificial es una fehaciente prueba de ello.




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